De la cumbre volcánica a la costa atlántica
Tenerife reúne paisajes volcánicos, bosques húmedos, ciudades históricas y costa atlántica en una sola isla. El Teide ordena el territorio desde el centro; Anaga conserva su vertiente más verde; La Laguna, La Orotava y Garachico concentran buena parte del patrimonio urbano; y el sur abre el viaje al mar y a sus grandes paisajes costeros.
La selección no pretende reunir todos los lugares posibles. Propone seis entradas capaces de explicar la isla: el relieve del Teide, la laurisilva de Anaga, la trama histórica de La Laguna, la relación entre volcán y ciudad en Garachico, el barranco de Masca y la amplitud de la costa sur. Juntas permiten decidir qué encaja con el tiempo disponible y qué exige más planificación.

Teide
El gran paisaje volcánicoLa subida, las paradas y los cambios de altitud justifican reservar buena parte del día. Los accesos y las condiciones deben comprobarse antes de salir.

Anaga
Bosque, barrancos y carreteras panorámicasAnaga puede recorrerse mediante miradores, senderos o pequeños núcleos del macizo. Elegir una vertiente evita convertir la jornada en una sucesión de carreteras.

La Laguna
Historia, calles y vida localEl casco histórico se recorre a pie y funciona como jornada urbana. Su proximidad a Anaga permite una combinación breve, aunque no sustituye una visita pausada al macizo.

Garachico e Isla Baja
Pueblos frente al AtlánticoGarachico encaja en una jornada por Isla Baja y otros pueblos del noroeste. Desde el sur, el desplazamiento exige reservar tiempo suficiente.

Masca
Un caserío entre barrancosLa carretera y las condiciones de acceso convierten Masca en una visita que necesita planificación propia. La información vigente debe revisarse antes del desplazamiento.

Costa sur
Mar, descanso y buen punto de partidaLa costa sur puede ser una jornada de playa y paseo o una base para recorrer otras zonas. Combinar ambos planes reduce el tiempo disponible junto al mar.